ELEGY
Ayer fuimos al Van Dyck mi amigo Tomás y yo a disfrutar de la última de Isabel Coixet, "ELEGY", protagonizada por sir Ben Kingsley y nuestra Penelope Cruz (cada día más y mejor actriz). La película está basada en la novela "El animal moribundo" de Philip Roth, en ella, la directora española intenta plasmar con bastante acierto aviso, el universo íntimo del gran autor norteameticano.
La película nos habla de David Kepesh, un carismático profesor, que está orgulloso de seducir a alumnas deseosas de probar experiencias nuevas, sin embargo, nunca deja que ninguna mujer se acerque demasiado. Pero cuando la hermosa Consuela entra en su clase, su barniz de protección se disuelve. Esta belleza de cabellos negros como el azabache le cautiva a la vez que desconcierta. A pesar de que Kepesh afirma que su cuerpo es una obra de arte perfecta, Consuela es más que un objeto de deseo. Es una persona con un gran sentido de su identidad y una intensidad emocional que hace que se tambaleen las ideas preconcebidas del profesor. Consuela se convierte en una obsesión para Kepesh, pero al final sus celos y sus fantasías de traición acabarán por apartarla de él. Destrozado Kepesh afronta los estragos del tiempo, sumergiéndose de lleno en eltrabajo y sufriendo la pérdida de viejos amigos. Entonces, dos años después, Consuela vuelve a aparecer en su vida con una petición apremiante y desesperada que lo cambiará todo.
Pues bien, la película me parece todo un acierto por parte de Isabel Coixet (gran directora que recomiendo a todos los que no tengáis la suerte de conocer su trabajo), y me parece un acierto en parte gracias a esa bestia interpretativa con titulo de sir, Ben Kingsley, por cierto, "Pe", cada vez está más cómoda en papeles que exigen cierta profundidad (atrás quedan Saharas y otras tonterías). Y además está bellísima, no con flequillo, no con pelo recogido, no con pelo corto, no sin maquillar, sólo con pelo largo, primer plano y sombra de ojos negra, ahí es donde alcanza su esplendor como mujer. El film trata la obsesión, la pasión, la sensualidad, el paso del tiempo... con exquisita clase, como una suite (de los sentimientos) en un hotel, en la que el lujo se desprende por las cuatro paredes de la habitación. La única pega es que la película peca de lentitud en ciertos tramos, pero eso no supone ni impide, que Elegy sea perfectamente la elección en vuestra cita ineludible con el séptimo arte.
Un abrazo.
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