CUATRO VIDAS
Ayer estuve viendo cuatro vidas, escrita y dirigida por Jieho Lee, basada en un antiguo proverbio chino que divide la vida en cuatro emociones: la felicidad, el placer, el dolor y el amor. Un hombre de negocios (Forest Whitaker) apuesta todo lo que tiene en una carrera de caballos; un gángster (Brendan Fraser) descubre que puede ver el futuro; una cantante de música pop (Sarah Michelle Gellar) es víctima de un jefe del crimen (Andy García), y un médico (Kevin Bacon) debe salvar la vida de su gran amor, antes de que algo terrible ocurra.
Sin duda alguna, las historias cruzadas (o corales, como cada cual prefiera), están de moda. Robert Altman marcó un antes y un después con su maravillosa Vidas cruzadas , si bien el boom actual de este tipo de relatos entrelazados surgió tanto con la hiperbólica Magnolia de Paul Thomas Anderson, como con la también notable Amores perros, debut de un Alejandro González Iñarritu que repitiría junto a su guionista Guillermo Arriaga la misma fórmula en 21 gramos y Babel, en una regla de tres que le valiera también a Paul Haggis para triunfar en los Óscar con Crash.
Cuatro vidas trata de seguir su misma estela, si bien se presenta más bien como un vástago menor, un título algo advenedizo procedente de la generación MTv que, a través de un impacto sensorial instantáneo -aunque efímero- pretende atraer este tipo de historias mínimas de concepción global a un público, si cabe, todavía más amplio.
Pasable para un rato, aunque hay opciones mejores en cartelera.
Nos vemos en el cine.
Un abrazo.
2 comentarios
CH_ -
talia -
Un besazo