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CINEMAFOL

EL VIENTO QUE AGITA LA CEBADA

EL VIENTO QUE AGITA LA CEBADA

Y con esta película se cierra el ciclo dedicado al maestro Ken Loach en el Liceo, para la ocasión, conté con la presencia de mi querido amigo tomás (firme defensor a partir de ahora de Loach) y mi querida amiga Tamara (yo creó que le gustó, aunque tenga la cabeza en otras cosas). Y para el final, ¿la mejor? Pues así lo entiende la crítica, ya que con ella ha conseguido el que es hasta ahora el premio más importante de su carrera, la palma de oro en Cannes (por delante de dos jabatos cómo eran Volver de Almodóvar y Babel de Iñarritu), en cambio, a mi personalmente me han gustado más otras (lo siento Fedra), y creo que la razón es que mi temática favorita como buen profesor de FOL está más cerca de Lloviendo Piedras, Mi nombre es Joe o Riff-Raff, que de Tierra y Libertad o la propia El viento que agita la cebada.

¿Qué podemos esperar? Pues narra el momento en el que Irlanda logra su independencia en 1921 mediante el tratado de independencia que supone la división entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda (bueno exactamente hasta 1949 no fue una auténtica república), y cómo la guerra frente al invasor británico acaba para dejar paso a una guerra civil entre los pro-tratado y lo antitratados, encarnados en el IRA (Irish Republic Army), y qué mejor manera de reflejar una guerra civil, que dejando los dos papeles principales a dos hermanos, unidos en un principio frente a Gran Bretaña, separados después en la guerra post-tratado, para poder intentar entender el horror que supone la lucha entre un mismo pueblo, entre las propias familias.

Loach es acusado más que nunca de partidista (no niego este hecho, pero tampoco lo condeno), pero hay que reconocer la exquisita labor de dirección, así como la fotogafía y vestuario que esta ocasión destacan escandalosamente por encima de sus anteriores trabajos, y cómo no, ese precioso verso de una canción del siglo XIX compuesta por Robert Dwyer Joyce que da título a la película, y que solían cantar, en ocasiones especiales, los activistas del IRA y sus simpatizantes.

Altamente recomendable.

Un abrazo.

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